En el mes de diciembre, aprovechando las vacaciones decidimos viajar en furgoneta con Jai, nuestro Golden Retriever de 4 años. El destino que escogimos fue el Perigord en Francia. El Perigord es la antigua provincia del suroeste de Francia y actualmente se ha dividido en cuatro zonas cada una caracterizada por un color, verde, blanco, purpura y negro.

En esta ocasión nos centramos en el Perigord Noir o Negro que está al sureste del país. Se le ha denominado negro por la cantidad de bosques de encinas y robles, por ser una zona con un follaje denso y según cuentan algunos, por su riqueza de tierras y sus trufas.
Nuestro viaje comienza en Bizkaia, al tener por delante cinco horas y media decidimos aprovechar las paradas de descanso para visitar un par de pueblos vasco franceses de los que nos habían hablado muy bien. ¿Os apetece seguir nuestro viaje? Ahora os lo contamos día a día, esperamos que os guste.

Día 1:
Pronto por la mañana, tras desayunar y dar un pequeño paseo con Jai, nos subimos a la furgoneta, comentaros que nosotros tenemos una mini furgo, una Dacia Dokker la cual hemos camperizado nosotros mismos con la idea de hacer muchos km junto a Jai.
Cogimos dirección Gipuzkoa y continuamos hasta llegar a Lapurdi donde se encuentran dos pueblos vascofranceses muy conocidos por su belleza Sare y Ainhoa.
No sabemos si fue por ser pronto por la mañana o si era por ser diciembre, pero nos encontramos dos pueblos desiertos, no se veía gente, ni nada abierto.
Con suerte, en Sare encontramos una cafetería petfriendly donde tomamos un café.

Nosotros no pretendíamos quedarnos mucho en estos pueblos, la idea era estirar las piernas y las patitas y a su vez, disfrutar de estos pueblos, de su arquitectura… pero si vais con tiempo, podéis encontrar diferentes actividades como el tren cremallera de Larrún que es petfriendly (5€ por perro), las cuevas prehistóricas de Sare, algún que otro museo, rutas… sin duda lo dejamos en la
agenda para un futuro. El siguiente pueblo, Ainhoa, cuenta también con una arquitectura muy característica pero tampoco nos inspiró mucho más.

Cogimos la furgoneta y nos dirigimos a la siguiente para técnica, antes de llegar a nuestro destino. En esta ocasión, a unos escasos 40 minutos, llegamos a Bayona. Un pueblo costero, donde nos encontramos con la navidad por todas partes, mercado navideño, comercios con decoraciones preciosas…

Paseamos por la orilla del rio Nive, la cual es una de las zonas con mayor encanto de la ciudad. Esta zona está repleta de casitas de estilo vasco con fachadas blancas, con coloridas vigas y contraventanas de madera. El Nive separa los dos barrios principales de la ciudad, Grand Bayonne y Petit Bayonne.

Comimos en un restaurante en el mercado, La verbena donde pudimos degustar una hamburguesa y un poke bowl muy ricos y justo al lado, en diciembre, ponen la casa de Papa Noel.

Después, nos perdimos entre sus calles del casco antiguo y pudimos ver escaparates repletos de espíritu navideño, con decoraciones preciosas y muy elaboradas. No podemos pasar sin mencionar la cafetería Columbus, donde pudimos tomar un rico café y escapar del frío en su establecimiento, ya que este local es Petfriendly.

Si os pasáis por Bayona en diciembre, os recomendamos su mercado navideño a la orilla del rio Nive. Es pequeño pero repleto de gastronomía, atracciones para los más pequeños y mucho ambiente festivo.

Bien entrada la tarde, nos dirigimos a las Landas, donde pasaríamos la noche en una de sus playas, concretamente en el parking de la playa Du Metro. En esta zona hay dos parkings, el de la playa, donde nos quedamos nosotros y el parking sous couvert forestier. Este último está protegido con árboles, por si alguien viaja en verano, tal vez le pueda interesar.
Cuando viajamos en furgoneta, nos gusta usar la app Park4nigth, esta aplicación te muestra lugares donde pasar la noche en autocaravana o camper, así como también áreas de descanso o camping.

La noche aquí fue buena, aunque durante las primeras horas se escuchaban bastantes coches, el resto de la noche fue tranquila. Si viajáis en invierno, no os olvidéis de llevar ropa de abrigo, tanto para pasar la noche como para por la mañana. El lugar cuenta con baños públicos, cafetería-restaurante y oficina de información, aunque estos dos últimos estaban cerrados, suponemos que por ser fuera de temporada.

Día 2:
Cuando amaneció y tras dar un paseo por la playa, nos dirigimos a nuestro destino el Perigord Noir. La ruta de viaje fue la siguiente: Sarlat-la-Caneda, Beynac-et-Cacenac, Castelnaud-la-Chapelle y Roque Gageac.
Primera parada a unos 316km, nos encontramos con Sarlat la Caneda, nosotros decidimos ir por Mont-de-Marsan, en vez de por Burdeos, ya que esta es una carretera convencional y así podíamos disfrutar de los paisajes del sur de Francia.

Una vez en la ciudad más grande e importante de la zona, Sarlat-la-Caneda, pudimos adentrarnos en la ciudad medieval y disfrutar de su arquitectura.

Os preguntareis que podemos ver en esta ciudad, pues bien, a continuación os lo dejamos todo:
Etienne de la Boètie fue uno de los personajes más ilustres de la ciudad y aquí pudimos ver su casa natal, la cual es una de las más fotografiadas de la ciudad.

– La antigua Iglesia de Santa María, ésta dejo de ser una iglesia hace 200 años y desde entonces ha pasado a tener muchos usos. En la actualidad, se ha convertido en el mercado de la ciudad y en su centro cultural. Sus enormes puertas están construidas por Jean Nouvel y no pasan desapercibidas.

– La linterna de los muertos o torre de San Bernardo de Sarlat, es el edificio más antiguo de la ciudad, data del siglo XI. Su función es desconocida, pero hay quien dice que se utilizaba como faro para iluminar a los viajeros perdidos.

La plaza del Mercado Ocas. El Perigord es la región de foie gras y como no, aquí tenían que tenerlo representado de alguna forma. Por ello en esta ciudad podemos ver ocas en diferentes carteles e incluso como veis en la fotografía tienen una escultura de ellas en el mercado de Ocas.

El día estaba algo lluvioso, pero eso no nos impidió disfrutar del entorno y de una buena taza de café. En la plaza se concentran unos cuantos bar-restaurantes, donde a pesar de que no aceptan perros en el interior, tienen unas terrazas cubiertas con calefacción y mantas para escapar del frio de diciembre.

¿Dónde cenar?
Como os comentábamos, nosotros fuimos en diciembre y aquí encontramos un mercado navideño muy bonito, con pista de patinaje (no petfriendly :P), muchos puestos de comida y vino caliente, venta de decoración navideña… un mercado navideño con mucho encanto. No pudimos resistirnos a pedir una hamburguesa y un crep de Nutella dentro del mercado.

Llegada la noche, salimos de las luces navideñas rumbo a nuestro próximo destino, a menos de 20 minutos está Beynac-et-Cacenac, donde habíamos reservado habitación en un hotelito pequeño, pero con mucho encanto y aire francés. El hotel donde nos alojamos se llama Pontet, un hotelito petfriendly donde tras una buena ducha de agua bien calentita, pasamos una noche muy
agradable.

Día 3:
Amanecimos temprano y bajamos a desayunar al bufet, donde está permitido acudir con nuestros perros si así lo deseamos, pero también es posible que nos espere en la habitación. El desayuna estaba muy bien, cuenta con bollería, tostadas, zumo de diferentes clases, café, cacao… todo lo necesario para empezar el día con energía.

Beynac amaneció nublado y frio, el pueblo por la mañana desprendía un aire de pueblito francés, con sus casas de piedra, sus ventanas y contraventanas de madera y sus tejados de pizarra negra, un pueblo de cuento con calles adoquinadas, callejuelas y cuestas.

¿Qué podéis ver en este pueblecito?
– Mirador de Beinac: En esta ocasión la niebla cubría todo, por lo que una vez arriba, nos encontramos con un cielo azul y un manto blanco de niebla que cubría el pueblo y sus alrededores. Sin duda unas vistas que nos quedan pendientes para el futuro. Pero que, con la niebla, creaba una vista preciosa.

– Castillo de Beinac: La entrada es de pago, nos acercamos algo temerosos, ya que no estamos acostumbrados a tener acceso permitido con perro en monumentos, museos… pero, celebro deciros que en este viaje pudimos disfrutar de una experiencia petfriendly. En la entrada te
dan un panfleto y un tipo bolígrafo, que es una grabadora, la cual te hace de guía por todo el recorrido en diferentes idiomas.

Caminar junto a Jai por el interior del castillo, recorrer sus estancias, adentrarnos en otra época… fue una sensación increíble. Nos sentimos muy afortunados de poder visitarlo con nuestro perro, en familia.

En el entorno, nos volvimos a encontrar muchos bares-restaurantes, pero todos cerrados. La época que escogimos si bien, le daba un encanto especial con las luces navideñas, no es la mejor para disfrutar de todo el potencial de este lugar, en nuestra opinión.
Antes de volver a la carretera, bajamos hasta el rio Dordoña por un caminito adoquinado, bordeando el pueblo. Después nos pusimos en marcha hasta nuestro siguiente destino, Castelaud-la-Chapelle, a unos 6´5km escasos 10 minutos. El parquin está muy cerquita del castillo y cuenta con baños públicos, también hay bares y restaurantes en este trayecto hasta el castillo, pero… estaban cerrados.

¿Qué ver?
– El castillo de Castelnaud: este castillo, también petfriendly, está más centrado en el armamento, la guerra… En esta ocasión no tenían audio libros pero, si pudimos entrar y recorrer sus diferentes estancias, de forma tranquila y acompañados por Jai.

– Vistas desde el castillo: la niebla se fue disipando y pudimos ver las vistas maravillosas del entorno. Desde aquí, era visible el castillo de Beynac, el Dordoña y nuestra siguiente parada, donde además pasaríamos la última noche de nuestro viaje por el Perigord Noir, Roque-
Gageac.

¿Dónde comimos?
Que hubiera muchas cosas cerradas no nos impidió encontrar un buen sitio, dogfriendly donde comer. En el pueblo encontramos una zona de picnic y cerca un par de restaurantes. Escogimos el que tenía acceso permitido a perros La Table Basque restaurante La Tournepique. Nos recibieron encantados y fueron muy amables. La comida estaba rica, cosas sencillas, pero buenas
cantidades y rico.

Embriagados por la hospitalidad de Francia, en cuanto a nuestro compañero Jai, decidimos hacer otra parada, fuimos a unos jardines que tienen pavos reales sueltos y más aves, pero estas en un recinto cerrado. Nos perdimos durante un par de horas por Jardines Marqueyssac y descubrimos un mirador desde donde pudimos ver todos los lugares que habíamos visitado esta mañana. El paseo fue algo largo en nuestra opinión.

Una vez salimos, nos pusimos rumbo a Roque Gageac, a menos de 10 minutos, donde pasaríamos la noche, en un parking al lado del rio Dordoña.
Este parking también lo encontramos con la app park4nigth y en esta ocasión, era de pago. La app te da toda la información, si es de pago, si tiene baños, si hay agua… En este parking había baños públicos, aunque estaban algo descuidados.

Dimos un paseo por el pueblo, pero estaba desierto… no había apenas decoración navideña y solo encontramos un bar abierto, donde afortunadamente, nos dejaron entrar con Jai (petfriendly). La cocina estaba cerrada, a pesar de que eran las 19:00pm, horario francés jeje, por lo que decidimos tomar algo caliente para entrar en calor y cenar en las mesas que estaban al lado del parking. El frio que hacía en Roque Gageac era mortal, por lo que encendimos el camping gas, cenamos algo rápido y nos fuimos a la cama. La noche fue tranquila, sin ruido, a pesar de que estábamos al lado de la carretera y del rio.

¿Qué ver en Roque Gageac?
Sentimos mucho no poder informaros, la verdad que amaneció muy nublado, una niebla espesa que apenas dejaba ver lo que había a nuestro alrededor. Sin duda si viajas en verano o en otras fechas, hay más vida en este pueblo y aquí os dejamos algunas actividades que se organizan:

– Ruta por el rio Dordoña: desde donde puedes ver toda la zona navegando en una gabarra como las antiguas.
– Pasear por sus calles adoquinadas y disfrutar de sus rincones y arquitectura pintoresca.
– Piragua por el rio.

Como os decíamos el tiempo no nos acompañó esta vez, se disponía a llover, así que decidimos que Roque Gageac será un destino para una época más cálida y pensamos en visitar Burdeos, capital de la Nueva Aquitania. Ya habíamos estado en Burdeos en otra ocasión, pero nos gustó muchísimo y quisimos repetir. En la visita anterior no pudimos ver el espejo de agua y quisimos probar suerte, pero nada… una vez más nos volvimos sin verlo, tal vez la próxima vez. Si os apetece saber más sobre nuestro viaje a Burdeos o a muchos otros sitios más, os invitamos a visitar nuestro blog www.jaiontour.wordpress.com y nuestro Instagram @jaiontou donde vamos subiendo nuestro día a día de rutas, salidas, viajes…

Nos vemos en el siguiente Tour 😛

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