He encontrado una garrapata en mi perro. ¿Qué hago? ¿Cómo la saco?

Primero, hay que encontrarlas
Lo ideal sería que si vas a una zona en la que sospechas que puedan a ver garrapatas compruebes si tu mascota tiene alguna mediante un simple examen visual o palpando la piel. Una herramienta que te puede ser útil es un peine para pulgas y usarlo varias veces en todo su pelaje, ten en cuenta, que esta herramienta solo servirá para ninfas o adultos ya que son los que pueden estar buscando un sitio para picar, con las larvas no funcionará porque pican al momento.

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Si tu mascota presenta alguno de los síntomas clásicos como lamerse mucho, rascarse, morderse o intentar acceder a una parte de su cuerpo con mucha energía, no te queda otra que armarte de paciencia, ponerte – y ponerle – cómodo y empezar a inspeccionar palpando la piel por todos los recodos buscando un objeto redondeado de 30 mm a 1 cm y duro (al menos en España, en otras partes puede ser un objeto blando). Por favor no confundáis un pezón con una garrapata que a veces pasa. Habitualmente encontraras todos los parásitos en la misma zona por lo que si descubres de una a tres puedes retirarlas a mano, si hay más cantidad deberías ir al veterinario para que te aconseje que producto usar. De todas formas, des de ICanWalk te aconsejamos ir siempre al veterinario al primer síntoma para prevenir.

Una vez localizada
Te perro se rascaba mucho, has empezado el examen y te has encontrado con una garrapata en su vientre, ¿cómo la sacas?

Lo más sencillo, cómodo y seguro son unas pinzas diseñadas para tal fin. Colocamos la garrapata en el espacio central, damos un par de vueltas y tiramos con suavidad. Si no dispones de estas pinzas, puedes utilizar unas pinzas comunes. En este caso deberías agarrar el parasito lo más cerca de la boca posible (ten en cuenta que esta está enterrada en la piel de tu perro así que seguramente este se quejará) y debes tirar con suavidad. En este caso JAMÁS deberás hacerlo de forma brusca ni girar, porque partirás la garrapata dejando su cabeza en el cuerpo de tu mascota, creando una infección mayor.

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En ambos casos si la extracción ha sido adecuada veras la cabeza de la garrapata y lo veras mover las patas. Existe el caso de la que garrapata estuviera pegada pero muerta debido al uso de quimioprofilaxis (prevención química como la pipeta), en ese caso simplemente veras la cabeza sin movimiento.

El siguiente paso consiste en desinfectar adecuadamente la zona y acudir al veterinario para averiguar si la garrapata le ha transmitido alguna enfermedad.

Finalicemos con la máxima: Prevenir siempre es mejor que curar
Como dueños de nuestras mascotas, amigos de nuestros compañeros y responsables de su bienestar y seguridad es nuestro deber prevenir que se convierta en huésped de ningún parasito. Para tal fin en el mercado disponemos de varios productos que debemos utilizar:

  • Pipetas antiparasitarias
  • Collares antiparasitarios
  • Antiparasitarios internos
  • Champús, jabones y colonias antiparasitarias

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Todos estos productos deben adquirirse en centros o webs especializadas y utilizarse siguiendo las indicaciones del especialista o de tu veterinario. Obviamente también se ha de tener en cuenta la zona del paseo y la época del año, aumentando nuestra prevención en la época estival.

En mi caso personal, no soy de bañar mucho a mi compañera, pero para aquellos que les deis baños regulares os aconsejo que uséis una mezcla a partes iguales de champú antiparasitario y de vinagre de manzana, ya que este último es un producto natural contra las pulgas y garrapatas.

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Quizás te interese saber qué son exactamente las garrapatas y qué enfermedades pueden  contagiar.

¡Nos leemos en los comentarios y os espero en el siguiente post!

Autor: David Basanta, epidemiólogo en salud internacional, ha centrado gran parte de su carrera en el estudio de las zoonosis, enfermedades de transmisión animal-humano, humano-animal, y las arbovirosis (enfermedades trasmitidas por artrópodos)

Parásitos dentro de parásitos…

Como ya vimos en el artículo anterior las garrapatas son ectoparásitos pero es que además son vectores de endoparásitos.

– Espera un momento, ¿Vectores? ¿Endoparásitos? –
Está bien, un vector es un organismo que sirve de transporte entre un parasito y su huésped y endoparásito significa que parasita el interior.

– Esto empieza a ser muy rebuscado ya –
Cierto, a modo de resumen. La garrapata es un parasito externo cuyo huésped final es un mamífero (por ejemplo, tu amigo de 4 patas), pero a su vez, es vector de parásitos internos de su interior, cuyos huéspedes finales son algunos mamíferos.

parte 2
Echemos un vistazo a las enfermedades que transmiten las garrapatas en España
Enfermedad de Lyme o Borreliosis canina: Causada por la bacteria Borrelia burgdorferi que se encuentra en las garrapatas duras. Para una transmisión de la bacteria se precisa que la garrapata esté alimentándose entre 24 y 36 horas, no obstante, se calcula que solo el 20% de las garrapatas son portadoras.
Esta enfermedad debe tratarse de inmediato ya que puede llegar a ser mortal tanto en perros como humanos. Los síntomas más comunes son inflamación articular, fiebre, falta de apetito, entumecimiento general, parálisis de la musculatura de la cara y problemas cardiacos y renales.

– Babesiosis: Transmitida por protozoos del genero Babesia. Sus síntomas pueden ser muy diversos y va des de lo asintomático (enfermedad leve) a casos de anemia, así como ictericia (coloración amarilla de la piel por trastornos del hígado) y fiebre. Comúnmente se la conoce como la “malaria del noreste” debido a su similitud con la malaria original (causada por otros protozoos).

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– Fiebre Recurrente transmitida por garrapatas (TBRF): Causada por la garrapata Ornithodorus que transmite la bacteria Borrelia hispánica en España y el norte de África. Causa fiebre durante 3 o 6 días con periodos de descanso de 2 semanas, estos episodios de fiebre pueden desembocar en crisis que pueden conllevar la muerte. Sus síntomas son parecidos a la gripe, puntualmente pueden aparecer sangrados.

– Parálisis: La saliva de algunas garrapatas puede contener una toxina que produce una lesión del sistema nervioso capaz de provocar la parálisis completa (que empieza como una flojera). Es la llamada parálisis por garrapatas, que suele producirse después de una adhesión de varios días del animal. Esta enfermedad suele curarse simplemente con retirar la garrapata.

– Anemia: En los casos de perros con múltiples garrapatas adheridas se puede llegar a producir una anemia aguda.

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– Hepatozoonosis: Causada principalmente por la garrapata Rhipicehpahlus que transmite el protozoo Hepatozoon canis en Europa. En este caso la infección es debida a la ingesta de las garrapatas por parte del perro, una vez estas se digieren los parásitos llegan al hígado, huesos y ganglios.
Provoca fiebres, anemia, poliuria (incremento de la cantidad de orina) y produce problemas de motricidad. También pueden presentar diarreas con sangre y supuraciones nasales y oculares.

– Ehrlichiosis y Anaplasmosis: ¡Ojo con estas! Puede volverse crónica. La Ehrlichiosis es producida por ricketsias (Ehrlichia sp.) que transmite la garrapata Rhipicephalus sanguineus, por el contrario, la Anaplasmosis es producida por Anaplasma phagocytophilum (Ixodes ricinus) y A. platys (R. sanguineus). Hay que tener en cuenta que solo un 2-4% de las garrapatas son portadoras de estas enfermedades. Ambos parásitos llegan a la sangre y sistema linfático a través de la picada, hasta alcanzar las vísceras, tras esta diseminación puede dirigirse a las meninges.
Tras un período de entre 6 y 18 semanas (con posible ausencia de síntomas) el animal puede presentar anemia y disminución del número de glóbulos blancos. Algunos síntomas pueden ser depresión, anorexia, fiebre, pérdida de peso, secreciones oculares y nasales, disnea (dificultad respiratoria), aumento del tamaño de los ganglios, edemas en extremidades y escroto… Si se producen síntomas nerviosos por la llegada del patógeno a las meninges, se podrán observar deficiencias neurológicas y meningitis.

– Fiebre botonosa: El agente causal es la Ricketsia conorii y se transmite por la picadura de una garrapata ixódide la ya mencionada Rhipicephalus sanguineus. La enfermedad es leve y se caracteriza por una lesión inicial (mancha negra), fiebre de varios días a 2 semanas de duración y erupción generalizada. Se ha de tener en cuenta que en perros ancianos o inmunodeprimidos puede causar la muerte (2.5% de los casos).

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– Tularemia o fiebre de los conejos: Esta es especial. Se trata de una enfermedad zoonótica (transmisión entre especies) de contagio físico por mucosas, aparte de por garrapatas. En este caso, tanto el perro como el hombre, somos huéspedes accidentales ya que la bacteria Francisella tularensis palaeartica tiene predilección por los conejos, liebres y demás. La incubación suele durar de 1 día a 2 semanas y se presenta como una gripe, los síntomas variaran en función del punto de contacto.
Es extremadamente importante que si visitáis una zona con alta densidad de conejos y el perro presenta garrapatas acudáis al veterinario de inmediato para iniciar un tratamiento preventivo y evitar contagiaros a vosotros y a otras personas.

– Fiebre de Crimea Congo: Solo la menciona de pasada, debido a algunos casos recientes en España. Se trata de una fiebre hemorrágica causada por un virus transmitido por garrapatas. Cuando un organismo se infecta puede transmitir la enfermedad mediante el contacto con fluidos, es de vital importancia acudir a un centro médico o veterinario a los primeros síntomas ya que la letalidad oscila entre el 10-40%. Estos síntomas aparecen de forma súbita a los 5-6 días y son muy parecidos a una gripe muy agresiva. Esta enfermedad puede ser transmitida a los humanos.

Si vas a una zona en la que sospechas que puedan a ver garrapatas compruebes si tu mascota tiene alguna y quítasela de forma correcta.

Como siempre, ante cualquier duda te recomendamos que visites a tu veterinario de confianza para una revisión completa de tu mejor amigo de cuatro patas.

¡Nos leemos en los comentarios y os espero en el siguiente post!

Autor: David Basanta Pons, epidemiólogo en salud internacional, ha centrado gran parte de su carrera en el estudio de las zoonosis: enfermedades de transmisión animal-humano, humano-animal, y en las arbovirosis (enfermedades trasmitidas por artrópodos).